Entrenamiento Bandolero

Nerea ya llevaba tiempo tentándome a entrenar con ellos y por unas cosas o por otras no coincidíamos. Yo creo que me daba más miedo que vergüenza. Ensayé el día anterior en casa: -“Ah, Ah, Ah, Ah, Ah!, joder!!, hay Dios que dolooooor, vosotros tirad, yo voy bajando despacito, os espero en el bar con una cerveza”. Y como lo vi creíble, venciendo miedos y pensando en simular un esguince cuando la cosa se pusiera seria me dejé liar.

8:00 AM, aparco la moto y allí estaba, en Matalpino, rodeado de auténticas máquinas en esto de hacer el KbraloK. Nos juntamos  David Gonzalez, Cecilio Pérez Agudo, Manuel Jimenez Rivera, Cesar Garcia Molina, Alberto Campo Astillero, Nerea Martinez, Sonia Elgueta, Jorge Gil y el que escribe Raúl Lara. En cuanto estábamos todos a trotar, como no, cuesta arriba. Y lo que faltaba por subir…

Al poco empieza la dura subida de Matalpino a Maliciosa y empiezan a apretar a base de bien. Decido seguirles hasta que reviente, total los ensayos de esguince parece que colarán, no tengo nada que perder 😉

Me engancho a Cecilio y Nerea, Manuel va por delante, encargado de cambiar la ruta prevista y llevarnos por otro sitio, que resultó mucho más bonito… y sufrido!

No tienes más que girarte para darte cuenta de lo que hemos subido en muy poco tiempo y lo bonita que es nuestra “pequeña” sierra.

A esta altura, subiendo por las piedras sin caminos definidos, nos dimos cuenta que no solo nos habíamos separado del grupo, sino que también de la ruta prevista. Menos mal que siguieron una de mis “técnicas” cuando me pasa esto: No perder cota, jajaja y a subir por otro lado!. No nos pudimos despedir de Sonia y Jorge, que tuvieron que irse pronto a abrir la tienda de Trail Xtrem, desde aquí hasta la próxima!.

Las piernas empiezan a gritar, la subida es brutal, mucho canchal que obliga a usar manos y piernas. Pero que bonito es este sufrimiento. Cómo se disfruta.

Decidimos meternos por un collado que se veía al fondo y aunque me lo callé, me quedé con ganas de subir trepando por la canal que dejamos a nuestra izquierda. Para la próxima!, jejeje

En cuanto superamos el Collado, solo nos quedaba un pequeño repecho para llegar a la cumbre de Maliciosa, que yo esperaba lo subieran andando deprisa, pero no, a correr!, y por supuesto yo no iba a ser menos, el teatro del esguince podía esperar.

Desde cumbre nos asomamos al otro lado, por donde deberíamos haber subido todos y los vimos unos cientos de metros más abajo, así que decidimos esperarlos bajando hacia el Collado del Piornal, para que no tuvieran que subir a cumbre. Pero no leyeron nuestros pensamientos y atajaron por las rocas e hicieron cumbre. Como debe ser!. Ya juntos iniciamos la bajada hasta la Fuente de la Campanilla (La Barranca) para ir a buscar el sendero que sube al Collado de Emburriaderos. Cómo suben Los Bandoleros, no paran de correr. Se nota que sus antepasados ya corrían por estas sierras, 😉

Llegamos a la pista de hormigón que sube a Bola y como me temía… corriendo!. Otra vez a seguirles el ritmo. Ya empiezo a ensayar lo aprendido: -“Ah, Ah, Ah, mi cabeza!, no no era así, voy tan cansado que no puedo pensar!”, jajaja. Pues no me queda otra que correr con ellos, desde atrás, guardando un respeto y unos metros, más que nada porque no doy más… o si?. Siempre se puede dar más. Esa chispa que guardamos en nuestro interior, para momentos de emergencia o de rabia en las carreras. Pero mejor dejarla ahí, no era ninguno de los casos. Además llevaba alguna piedra dentro de las zapatillas que me estaba dando guerra, intentando colocarla flexionando y estirando repetidamente los dedos de los pies, intentando colocarla entre ellos, para engañarme de que no molesta. Algunos pudieron ver al llegar a Bola del Mundo la “piedrecita” que saqué, verdad? 😉

Foto de rigor en la cumbre (de Nerea solo pusimos su cabeza encima del hito, el cuerpo lo dejamos a un lado)  y a bajar de nuevo al Collado del Piornal y subir de nuevo a Maliciosa.

Desde allí cogimos el camino de bajada a Canto Cochino (La Pedriza) por donde va el Gran Trail Peñalara. La bajada es rompe piernas brutal, como toda la ruta que hicimos.

Hay algún tramo que te deja soltar las piernas, pero pocos, no nos vamos a engañar.

Casi todos son de saltar entre piedras, dejarse caer sin saber si esa piedra se mueve o no, resbalar con la tierra suelta… De los que me gustan, de los que parece una danza extraña con la Montaña, en el que tú y todos tus sentidos sois los protagonistas de una coreografía que se va construyendo conforme te deslizas pendiente abajo.

A partir de aquí la pendiente en vez de hacerse más suave se pone más intensa, las piedras pasan a ser sendero de tierra suelta que continuamente hace resbalar y patinar. La danza se convierte en un Surfing U.S.A. muy cachondo en el que el prestigio de cada uno es no ser un “arrastrao”.

La ruta me guardaba una grata sorpresa casi al final. De repente, donde jamás te lo esperarías, un bosque de helechos tan altos o más como nosotros, en medio de un “secarral” de jaras, arena y roca. La naturaleza hace cosas muy extrañas pero maravillosas.

Era tan tupido que el sendero lo tenías que intuir, porque no te veías ni los pies.

Nada más salir una bofetada de calor nos devuelve a la realidad. Que calor. Menos mal que nos esperan unas cervezas en la plaza del pueblo!. Así que con “ansia viva” de consumismo aceleramos.

El tramo final de pista con éste calor, aunque muy cómodo, se hace insufrible.

Mientras entrábamos corriendo y me hablaba de su “carrerón” en Andorra (y yo salivaba viéndome por esas cumbres), Nerea se empeñó en hacerme de guía turística y darme una vuelta a Matalpino, en vez de llevarme directo a la plaza, jajaja.

Una amable mujer nos hizo la última foto a todos, antes de sentarnos plácidamente a tomar unos refrigerios en una terraza y despotricar de los bizcochos caseros de los mercados Medievales, comprados en Mercadona por los tenderos, jajaja

Grandes momentos Post-Trailrunneros que espero poder repetir y compartir alguna otra ruta, siempre que mis piernas lo permitan o si es necesario mi “teatrillo” del esguince cuele. Total, esto no lo lee nadie, así que no se van a enterar estos Bandoleros!. Y si alguien se chiva que sepáis que me han enseñado a cargar un trabuco en menos de 4 segundos y a utilizar la Navaja Bandolera!

Gracias! 😉

El GPS se me quedó sin pilas (fui muy optimista al llevarlo con las mismas pilas de las 21 horas del GTP) así que por lo que oí a Cesar, salieron unos 25 km y 4.000 mt de Desnivel Acumulado?. Un paseo Bandolero.

 

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6 Comments to “Entrenamiento Bandolero”

  1. alberto campo dice:

    una cronica cojonuda,gracias por las fotos ers un artista.Que te sirva de cosuelo estuviste a la altura de un entreno de los duros te lo digo por que si te fijas en mi foto estaba al limite yo llamo a la ruta Matalpino extrem no te digo na!! Gracias

    • Raúl S. Lara (KbraloK) dice:

      Gracias Alberto,
      Lleváis unos ritmos de subida infernales, pero me encantó seguiros el ritmo aun a sabiendas de llegar reventado. Vaya si me sirve de consuelo!, gracias por los ánimos!. 😉

  2. Quique dice:

    Yo si que salivo… Qué envidia! Si corres con esos fenómenos y les sigues el ritmo es que tú también eres un fenómeno!

    • Raúl S. Lara (KbraloK) dice:

      Digamos que soy un loco. O mejor una KbraloK, jajaja No les llego ni a la suela de las zapatillas. Pero me ayuda la pasión que siento por la Montaña. Es la que tira de mi 😉

  3. icosas dice:

    Da gusto leer estos relatos. Que gozada. Así me sentí yo el día que me llevásteis a recoger flores pero a un nivel muuy inferior, claro. ¡Gracias bandolero!

    • Raúl S. Lara (KbraloK) dice:

      Gracias Oscar!, Desde que escalé una vía de 7a del Vellón (en Madrid) que se llama “Cada cual disfruta con su grado” es uno de mis lemas. Da igual si lo que haces es más o menos de lo que hacen los demás, el caso es que tu lo disfrutes. Y de nivel inferior nada!, menuda paliza nos dimos, con tanta nieve, hielo y roca jejeje

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