Monte Perdido Extrem Non Stop

Después de un año compitiendo en Duatlón Cross y entrenando por montaña prácticamente a diario, me apetecía hacer algo en Pirineos. Busqué en internet y encontré una prueba que me llamó la atención: Monte Perdido Extrem Non Stop. Se trata de, saliendo del Refugio de Pineta, dar la vuelta al macizo del Monte Perdido en menos de 24 horas enlazando el Circo de Pineta, Circo d’Estaube, Circo de Gavarnie, Circo de Góriz y Cañon del Añisclo, pasando por los refugios: Pineta, Espuguettes, Sarradets y Góriz y nuevamente Pineta. Se hace en la fecha que quieras (del 15 Junio al 15 Septiembre), no es una competición contra otras personas, es una competición contra ti mismo. El itinerario más corto tiene 46 Km. y 3.823 m. de desnivel positivo. Ya había ascendido anteriormente el Perdido y pateado la zona de Ordesa por varias variantes, Senda de los Cazadores, la impresionante Senda de Las Flores, Las Clavijas de Cotatuero… Pero nunca había dado la vuelta al Perdido, y menos corriendo, en Non Stop.

Pues ya está, llamada a la organización y en cuanto se abrió el plazo de inscripción me fui para allá, el primero de la temporada. Después me di cuenta de que ser el primero no había sido la mejor elección, pero ya estaba allí, asomándome  a la enorme pala de nieve desde el impresionante refugio de Tuca Roya… pero eso va más adelante, sigo con la historia.

Decido hacerlo el 15 de Junio, miércoles. Elijo ese día para no encontrarme a nadie en la Montaña, ya que voy solo que realmente esté solo ahí arriba. Muchos dirán que es una locura, para mi son momentos únicos, que no los cambio por nada. Y disfruto igualmente saliendo con gente, no soy un lobo solitario, bueno a veces, quizá demasiadas.

Martes 14 de Junio.

El viaje se me hace más largo de lo que esperaba. El GPS decide inventarse una nueva ruta para ir al Refugio de Pineta y probarla conmigo. Resultado: llego a las 21:00.

Me presento a Jaime, el guarda, me da de cenar en plan “abuela que te ve flaco” y me subo a preparar la mochila de “ataque”. Cuando me meto en el saco-sábana son casi las 24:00 y mi idea es levantarme a las 05:00. Buf. Que mala noche. Hacía tiempo que no dormía en un refugio y olvidé que nunca he sido capaz de dormir en uno. Tengo un sueño muy ligero y un refugio sin tío que ronca como un jabalí salvaje no es un refugio. A pesar de todo, dormí como un bebé, cada diez minutos me giraba y lloraba. Moraleja, Si quieres dormir como un niño, tapones que te enguiño. No hizo falta que sonara el despertador, ya estaba despierto.

Miércoles 15 de Junio.

Con la mochila preparada, me pongo el disfraz de Kilian Journet en un momento y me bajo a desayunar. Coincido en la cocina con unos montañeros que quieren ascender el Pico Añisclo. Ya la falta de sueño me pasa factura y derramo la leche que acabo de calentar en el hornillo por todo el comedor. Menos mal que había a mano bayetas. Los montañeros salen una media hora antes que yo y uno de ellos vaticina que seguro les alcanzo. Últimos preparativos. Foto al reloj de salida. Son las 6:17.

Amaneciendo empiezo a correr por una pista que va junto al río, sin apenas desnivel, hasta cruzarlo por un puente.

Poco a poco el frío de la mañana empieza a despertar mis sentidos. Continuo la pista varios kilómetros hasta que cruzo una cascada por un puente. Ahí se acabó lo bueno. La pista se convierte en sendero y todo se va poniendo vertical poco a poco. A mitad de camino del Balcón de Pineta adelanto a los montañeros, que me desean buena suerte y les deseo lo mismo.

Después de un pequeño paso de trepar al Balcón, me encuentro con una imagen grandiosa. El sol comienza a iluminar el Valle de Pineta y se muestra en toda su magnitud, entre luces y sombras, 1.100 mt. más abajo, justo lo que llevan mis piernas, que aún me piden guerra. Si giro la vista puedo ver Añisclo, Monte Perdido y el Cilindro de Marboré, aún cubiertos de nieve y mi camino… ¿Y mi camino?. No hay camino!. La nieve cubre toda la planicie de Marboré así que me oriento con el mapa y a correr por encima de ella. En breve diviso el refugio de Tuca Roya, ubicado en un sitio increíble, en un pequeño collado entre dos afiladas crestas. Me dirijo hacia el rodeando el lago, aún helado, pero no me da la suficiente buena espina como para atravesarlo.

La subida al refugio no guardado, aunque muy vertical y pedregosa, no da ningún problema. Al llegar al refugio y mirar al lado francés, al Valle de Estaubé, me da un vuelco el corazón. Está todo cubierto de hielo!. La pala es muy vertical, no llevo crampones para salir diréctamente a la nieve helada. Si lo intento en zapatillas acabaré 400 mt. más abajo, empotrado al final del valle. Por unos momentos tengo la sensación de que mi Monte Perdido Extrem acaba aquí.

Mi cabeza se niega a abandonar. Empieza a buscar alternativas. Miro a los lados de la pala de hielo. El lado izquierdo tiene buena roca. No llevo pies de Gato, pero no creo que se me haga muy difícil destrepar unas decenas de metros hasta que consiga salir a la pala más abajo, donde la nieve parece más blanda. Al lío. En éstos casos en los que estoy solo intento arriesgar lo mínimo posible. Utilizo lo que yo llamo la técnica del tres. Tres apoyos buenos antes de soltar el cuarto. Mano izquierda con buen agarre, mano derecha empotrando, pié izquierdo en una buena regleta, pie derecho bajando buscando buen apoyo. Unos cincuenta metros más abajo me coloco junto a la nieve y tras valorar su dureza con el bastón decido lanzarme a ella preparado para hacer una “autodetención”. Un par de metros de resbalón controlado y ya estoy preparado para lanzarme por la vertical pendiente patinando.

Al llegar casi al fondo de la pala de nieve, me cruzo con dos montañeros que suben al refugio con dos piolet, crampones y que me vieron como bajaba por la placa helada. Estaban flipando que la hubiese bajado en zapatillas. Unos minutos de agradable charla de donde vas y vosotros? y me indican donde está el collado de Hourquette d´Alans. A correr.

Precioso el valle de Estaubé, una pequeña senda va llaneando en dirección al collado y rápidamente se pone a subir. La vista desde el collado es impresionante. Si tienes suerte y el día está despejado  puedes ver a tus pies el refugio Des Espuguettes y al fondo, a la izquierda, muy lejos y muy arriba, la Brecha de Roland. Y por allí he de pasar. Buff, pues no queda.

En muy poco tiempo gracias a una agradable carrera de bajada, llego al refugio. Primer sello. Me dan una bebida y me preguntan como está el paso de Tuca Roya. Se lo describo y me viene a decir en Francés el equiparable a “Ole Tus Güevos”. Le pido que me indique el camino a seguir y me saca a una terraza volada que tiene el refugio, en las que me dan ganas de sentarme en una silla a disfrutar de las vistas, apalancarme y no moverme en meses. Tengo que volver a éste refugio unos días, pero con tapones para los oídos por la noche, que el jabalí salvaje dormita en todos.

De nuevo a correr en busca de Gavarnie, al que voy con muchas ganas porque no había estado antes y he oído maravillas de sus cascadas. La bajada muy bonita, sobre todo el tramo en el que vas teniendo como techo una muralla de roca. El Circo de Gavarnie no se puede describir con palabras, hay que verlo. No valen las imágenes. Hay que estar debajo de esas cascadas para disfrutar de su magnitud. Allí se encuentra uno de los saltos de agua más grandes de Europa. Tiene más de 400 mt. de altura, el equivalente a casi el doble de los rascacielos de Madrid.

El terreno calcáreo, gris, ocre o rosa, ha sido retorcido y elevado hasta más de 3.000 mt. de altitud. La pared alcanza 1.500 mt. de altura desde el fondo del valle hasta algunas de las cumbres más altas del Pirineo, como el Pico Gran Astazu, El Pico Marboré, La Torre de Marboré, El Casco y el Pico Taillón. La Brecha de Roland es una curiosidad geológica, una puerta en la cresta rocosa. Una puerta por la que he de pasar.

Aquí Jaime, el guarda del refugio, me insistió en que la subida no era nada evidente y que andará con cuidado que la zona es peligrosa. A pesar de ir previo aviso me subí por donde no era y me fui mucho a la derecha, por una peligrosa subida que daba a un cortado en el que supongo, bajaba un río.

En vez de bajar (por no perder cota, antiguo lema del Club Peligro), decido hacer una travesía escalando por la roca hacia la izquierda, hasta que diviso muy abajo, el camino por el que debería ir. Gran perdida de tiempo y sobre todo, de energía. Una vez en el camino, a seguir subiendo hasta el refugio al que llego completamente extenuado. Por la travesía en roca y sobre todo, por la descarga de adrenalina, debido al “impresionante patio” que tenía a mis pies.

Nadie en el Refugio. Busco dentro y encuentro una chica (guarda) que me sella y me pone cara rara porque llego en manga corta, mallas cortas, zapatillas y está todo lleno de nieve y nublado. Me pongo cortavientos, amenaza lluvia y los guetres. Salgo hacia la Brecha, que se ve a tiro de piedra y lo que se me antoja fácil se convierte en una penuria.

La nieve está en muy mala calidad, a veces nieve inglesa (de la que te hundes hasta la ingle), a veces como la canción de Ricky Martin (un dos tres, un pasito pa´lante María, un dos tres, un pasito pa´trás). Por qué me acordaría en ese momento de esa canción?. Ya me acompaño hasta el final de la ruta!.

Atravieso por la brecha y me viene a la mente la cantidad de contrabandistas que debieron de utilizar ese paso en la Postguerra. El camino sigue ahora hacia un paso de clavijas a la izquierda, el cual está cubierto de nieve helada, así que, como ésta zona la conozco muy bien, decido lanzarme valle abajo y coger el camino más adelante. Otra pérdida de tiempo. Bueno, tampoco he venido a competir. Además voy grabando un video que me hace perder mucho más tiempo. En fin. Paso por debajo de la Gruta de Casteret y recuerdo que la primera vez que entré no tenía valla. Años ha. Comienza a llover.

Me desvío hacia la izquierda para atajar en vez de bajar por el camino al refugio, porque no para de llover y por evitar que se me haga de noche lloviendo. Entonces me viene a la mente lo que me dijo el Guarda de Pineta: “Cuando pases por Góriz que me llamen para saber que estás bien”. Si no paso a avisar que estoy bien se va a pensar que me ha pasado algo. Decido bajar al refugio. Más pérdida de tiempo.

El guarda de Góriz insiste en que me quede a dormir y no continúe hasta mañana, a lo que le digo que ni de coña. No entra en mis planes eso. Me insiste en que me olvide del paso de La Faja de las Olas por que está cubierto de hielo. Eso supone tener que bajar a FuenBlanca y volver a subir al Collado de Añisclo. 1.400 mt. más de Desnivel para mis canillas doloridas. Vámonos, no pierdo más tiempo y salgo escopetado por la puerta después de esperar 20 minutos porque no encontraban el sello y por intentar convencerme de que me quedara y cuando vieron que no, porque evitara el paso de Las Olas. Como les prometí que lo evitaría, cosa que después me arrepentí, subo a Collata Arrablo y de ahí la bajada por un duro GR11 con roca húmeda por la lluvia en el que es imposible correr, ni estando seco.

En Fuenblanca impresiona ver los dos valles que llevan a los collados Arrablo (por el que bajo) y Añisclo (al que voy) formando una V preciosa, decorada con cascadas.

La bajada ha cargado mis piernas hasta un punto extremo. Siento dolor en todos sus músculos y me acuerdo de mi caballerosidad al cumplir la promesa de ir por aquí y meterme mucho más desnivel y muchos más kilómetros. Se me hace eterna ésta última subida. Llego al collado ya anocheciendo y me sorprende ver una tienda de campaña arriba.

Cuando te asomas al Collado y ves las luces del Refugio y las del Parador 1.213 mt. más abajo, totalmente verticales, te haces una idea de que la bajada va a ser larga y expuesta. Más siendo ya de noche y con una humedad del 99%, que empapa las rocas y hace el terreno muy resbaladizo y peligroso. Miro el teléfono y como tengo cobertura llamo al Refugio para contarles que estoy bien y que no me esperen despiertos. Y a bajar. Unos cien metros más abajo enciendo el minifrontal que llevo, pues no entraba en mis planes llegar de noche. Por lo menos tuve la previsión de echar alguno. Sigo los puntos rojos que indican el camino y me doy cuenta que como pierda uno puedo acabar en el fondo del valle. La niebla hace que rebote mi haz de luz y que prácticamente baje a tientas. Genial. Larga la bajada. Muy larga. Dura la bajada. Muy dura. Casi tanto como llevo las piernas.

Al fin llego al fondo del Valle, imagino que el camino saldrá cerca del Refugio, por orientación. Ni una sola luz. Busco el puente. Sigo el río arriba entre las plantas. Nada. Sigo el río abajo entre las plantas. Nada. Alumbro con mi pequeño frontal a la otra orilla y me parece que algo refleja mi luz, como un catadrióptico rojo de los que tienen los coches atrás. Quiero pensar que es un coche junto al Refugio. Y cansado de dar vueltas y de la paliza del día, decido meterme en el río y atravesarlo zapatillas puestas. El agua está gélida!, como se nota que baja de las nieves. Le vendrá bien a mis doloridos pies y gemelos. Salgo a una especie de islita y otra vez a cruzar el río. Elegí justo donde se bifurca, como me dijo el guarda Francés: “Ole tus Güevos”. Por suerte estaba en lo cierto, eran los coches. Cambio rápido de zapas y algún que otro estiramiento junto al coche y a dormir junto al Jabalí. Ésta vez dos bolas de papel higiénico hacen su función, aunque como estaba me da que hubiera escuchado pocos Jabalíes. A la mañana siguiente me enteré que tal puente no existe.

Jueves 16 de Junio.

Me levanto tranquilamente. Desayuno e informo a Jaime de como está el recorrido (soy el primero en hacerlo éste año) y le muestro las fotos de mi móvil. Me cuesta mucho subir y bajar las escaleras. Pero que bien lo pasé ayer. Me salieron al final 8.360 mt. de Desnivel Acumulado y 49,50 km. de distancia, sin pisar asfalto. Una gozada. Ahora viene una parte muy importante, volver a casa. Viaje de vuelta dando las gracias al inventor del botón que mantiene la velocidad del coche si tener que usar los pies. Así relajo mis doloridas piernas por el camino. Y al no tener dolor, mi mente ya empieza a pensar en cual será la próxima…

Para ver más fotos de la ruta, pincha aquí   Más información de la ruta o inscribirte pincha aquí. 

Y Aquí un vídeo que grabé de la ruta.

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4 Comments to “Monte Perdido Extrem Non Stop”

  1. icosas dice:

    Estupenda crónica. Y qué paisajes. La fotografía de las cascadas es alucinante. Estar allí desde luego merece la pena.

    Personalmente me lo estoy pensado para este año. Es muy difícil. Muchas cosas que cuadrar. Pero siento que es una oportunidad única y en la mejor compañía posible, que es fundamental.

    A ver…

  2. Raúl S. Lara (KbraloK) dice:

    Muchas gracias,
    a ver si tienes suerte y te vienes. Te aseguro que la ruta es probablemente la más impresionante de Pirineos, sin menospreciar otras, eh!
    Un abrazo.

  3. Quique dice:

    Me ha encantado la crónica, las fotos y la aventura. ¡Qué envidia!

    • Raúl S. Lara (KbraloK) dice:

      Gracias Quique. Pues lo tienes fácil, la temporada empieza ya. Yo la repito como “kapitán” de una quedada el 25 de Agosto. Apúntate! 😉

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