Noches de frío viento y luces rojas

Cambiándome por la mañana para salir a montar en bici, bueno, que coño, estaba en gallumbos ya, me asomo a la ventana y como hacía un viento y un frío de pelotas (como casi estaba yo) decido que mejor antes de quedarme congelado yo solo, lo propongo al resto de Bandoleros, que seguro alguno pica. Picaron dos, pero como el sol no calentaba suficiente, esperamos mejor para quedar a las 20:30 y ya sufrir de verdad. Quien dice 20:30 dice 21:00 o algo más. La ruta que propongo: salir de mi casa, coger la pista-rollo que sale de Villalba y lleva al Escorial por detrás del camping y allí coger otro camino por fincas que atraviesan las Dehesas del Escorial,  para terminar por un sendero disfrutón por Valmayor. Unas dos horas y cuarto de ruta, que se vio alargada por imprevistos varios, jejeje

Cruzamos Alpedrete Chelis, Lito y yo, montados en nuestras “jacapacas” y enseguida y a buen ritmo llegamos a la pista que sin protección arbórea ni nada nos deja enfrentados a un fuerte frío viento, que como siempre que sopla, lo hace en contra a la dirección a la que vas. No falla, algún día haría un estudio de por qué pasa esto si me acordase de como se estudia. Nos poníamos uno detrás de otro, nada, el viento nos daba a todos por igual, uno al lado de otro, nada, uno llevando las tres bicis y los otros corriendo, nada. Que no, que si sopla sopla y te jodes, aprietas el culo y pedaleas más fuerte. No podíamos ni hablar, nuestras palabras se las llevaba el viento. Yo que tenía cosas interesantes que decir… cuando llegamos a una zona un poco más protegidas ya se me habían olvidado, como lo de estudiar.

juntos

Pasamos por detrás del Camping del Escorial y un sendero de barrillo negro como el sobaco de un grillo nos salpica la ropa para que cuando lleguemos a casa parezca que hemos hecho algo. El Escorial ya estaba a mano. Dos rotondas por el arcén en dirección contraria y una cera peatonal toda para nosotros a toda velocidad y ya nos metemos de nuevo en la zona más bonita. Las Dehesas. Los zorros se asomaron tímidos a nuestro paso. En Madrid hay varias zonas donde por la noche se pueden ver las hembras de los zorros, pero son más grandes, andan sobre tacones y su nombre en latín no es Vulpus Vulpus 😉

A lo que vamos, menos frío al estar resguardados por los árboles y disfrutando de la noche y la naturaleza para nosotros tres. En el cruce que nos alargaría la ruta unos kilómetros más, propongo ir a Valmayor y como Bandoleros que son dijeron que si.

vaya trío

Para mi y creo que ellos opinaron igual, es la mejor parte sin dudar. Una senda que no para de zigzaguear entre arboles y arbustos con continuos sube y bajas donde nunca sabes lo que te vas a encontrar a la salida de la curva. Si no lo sabes de día, imaginaos de noche…

Pasamos sobre una presa que de día deja unas vistas maravillosas de nuestra querida sierra y de noche solo nos deja intuir lo que nos estamos perdiendo. Os dejo unas fotos desde el mismo lugar que hice en Mayo 🙂

Vistas en Mayo

Vistas en Mayo_2

Nada mas pasar la presa Lito nos da el alto que se le ha salido la cadena y paramos. Menudo estropicio. Los ruedines del cambio trasero se le habían enganchado con un radio de tal forma que tirando con todas nuestras fuerzas ni se inmutaban. A lo Luis Moya con Carlos Sainz: Trata de arrancarlo Lito!.

trata de arrancarla Manuel!

Después de 20 minutos dale que te pego en los que se nos paso por la cabeza de todo (cortar el radio, desmontar los ruedines, cortar un arbol y encender una hoguera para pasar la noche…) decidimos desmontar el desviador trasero y “voilà!”, problema resuelto, eso si, con la rueda que se movía más que la compresa de una coja.

a caballo

Ya solo nos quedaba remontar unas subidas hacia la Colonia España, llegar de nuevo a Villalba y recibir de nuevo el viento, que aunque veníamos a la contra y por otro sitio, nos seguía dando de cara, pasar por debajo de la Carretera de la Coruña o A6 y Alpedrete!. Unas fotos más con publicidad subliminal, unos botellines en mi casa y damos por finalizada la primera salida Bandolera a dos ruedas con el deseo de realizarlas todas las semanas, ya que disfrutamos como Lance Armstrong ganando Tours sin esforzarse (por utilizar un símil ciclista).

llegada
Así que a la próxima estáis invitados. Nos vemos por la noche! (si enciendes la luz) 😉

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