Nocturna por las Cumbres de La Sierra de Guadarrama

La jornada se complica por momentos hasta el punto de dar el entreno diario por perdido. Pero entonces empiezas a buscar alternativas. El caso es no estarse quieto. El caso es sentirse VIVO. El caso es seguir sintiéndose parte de la Montaña, no un extraño, sino una parte más de ella, una parte que no puede estarse quieta, una parte viva, que corretea y disfruta como cualquier animal que la habita.

Noche. Una sonrisa ilumina tu cara. Si. Noche. Toda la Montaña para mí. Frío, Oscuridad, Soledad… Bien. Hoy toca otro entreno Nocturno.

Dejo que caiga la tarde  lentamente. Aposta me hago perezoso preparando la mochila porque quiero Noche. Quiero que me atrape, que me seduzca, que me asuste. Quiero que mi mente reaccione y sea capaz de controlar el miedo que intenta apoderarse de ti y que te hace ver entre las sombras animales salvajes que te acechan. No, estamos arriba de la cadena alimenticia. Somos, desgraciadamente, el mayor depredador de la tierra. ¿Quien va a hacerme daño?.

Aparco en la Barranca, aún con buena luz, atardeciendo. Siempre es un placer empezar aquí una ruta.

Comienzo a correr y alejarme de los últimos resquicios de civilización, dirigiéndome Al Peñotillo, mi ascensión favorita para llegar a Maliciosa. Dura, pero muy disfrutona.

Desde el Peñotillo las vistas son increíbles. Va anocheciendo y puedes ver como la vorágine urbanita enciende sus luces. Y tu allí, solo, deseando que no haya ni una sola luz.

Sigo ascendiendo rápidamente a La Maliciosa a la que llego en apenas una hora. Parece que tendré que hacer un cambio de planes en la Nocturna. La Bola del Mundo, visible desde ésta cumbre, está escondida detrás de un mar de nubes.

Mi idea era lanzarme por la noche por la Loma del Noruego para retomar ascendiendo desde Cotos por las canales que te llevan a Cabeza de Hierro, pero no va a poder ser. En cuanto se haga de noche, dentro de las nubes, con una espesa niebla, será muy difícil seguir un estrecho sendero de apenas 30 cm con un frontal que refleja la luz en las partículas acuosas de las nubes. Y yo quiero correr. Decido meterme en las nubes, rodear las Antenas de La Bola Del Mundo y bajar por la pista corriendo hasta el Puerto de Navacerrada. En cuanto me meto en la nube en manga corta la piel reacciona y se adapta al frío. Las luces de Bola, ya de noche cerrada, son fantasmagóricas.

Rodeo las antenas y miro la posibilidad de retomar mi antiguo plan de ruta, pero no. No se ve nada. Enlazo rápidamente la pista y en escasos minutos estoy en el Puerto de Navacerrada.

No hay nadie, todo cerrado, ni un sólo coche. Miento. Justo cuando llegué apareció uno dirección La Granja y pude ver en un instante su cara de asombro al verme llegar corriendo en soledad, con el frontal encendido. Hace frío.

Enfilo la subida hacia el Collado de Emburriaderos a buen ritmo y desde allí enlazo con el camino de Los Tubos. Suavemente, entre sombras de pinos y plantas que dibujan en tu mente los más temibles animales que te acechan, pero que nunca te atacarán, llego al Mirador de Las Canchas. Si quieres ver un pequeño video del entreno nocturno realizado con Viddy pulsa aquí.

Una agradable visión de las cumbres de La Sierra del Guadarrama, recortadas por la luz tenue de una luna llena algodonada entre nubes, me entra por las retinas y la guardo en mi archivo fotográfico para buscarla en mi memoria siempre que lo necesite.

Desde aquí lo más sencillo sería seguir toda la pista hasta el aparcamiento. Pero quiero más. Quiero más noche, más frescor, más sensaciones, más miedos controlados. Quiero seguir corriendo. Así que tomo la pista en dirección Sur, hasta la Pradera del antiguo Real Sanatorio de Navacerrada, antiguo hospital de tuberculosos. Ya solo queda el solar, desde 1994. Se le conoce como Sanatorio Walpurgis, gracias a la película rodada entre sus paredes, “La Noche de Walpurgis” (1971) Sus subterráneos, sus recovecos fueron los escenarios de esa tremenda pelea entre una vampira centenaria y un hombre lobo muy caballeroso y enamorado. Pasar de noche por aquí, en soledad, iluminando el solar con el frontal, sabiendo la cantidad de personas que fueron subidas en carretas hasta aquí y abandonadas en la puerta del Hospital, para que murieran sin remedio, pone los pelos de punta.

Acelerón pensando en otra cosa y a coger la Senda Ortiz que bordeando la Sierra de Las Cabrillas me llevará hasta la Pista que enlaza con el aparcamiento. Tan sólo una parada a fotografiar una Escolopendra, cazadora nocturna. Es una especie de ciempiés que llega a alcanzar los 17 cm y que es venenosa, aunque no mortal. Su picadura puede generar inflamación local y necrosis, así que si alguna noche os encontráis con alguna, mejor dejarla en paz. 😉

Al llegar al coche observo que mis zapatillas negras están llenas de polvo?. Ah, No, Es polen!. Menos mal que no soy alérgico!.

Y de camino a casa, recordando la ruta, empiezo a buscar cuando me pondré la siguiente excusa para volver a salir de noche… Y soy un experto buscándolas. Seguro que muy pronto.

Si quieres ver los datos de la Ruta Nocturna del Gps pulsa Aquí. 

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4 Comments to “Nocturna por las Cumbres de La Sierra de Guadarrama”

  1. icosas dice:

    Me ha dado miedo y todo el relato… menos mal que lo leo a la hora de la merienda, jeje.

    La única vez que corrí de noche y por un lugar totalmente desconocido para mí fue esta semana santa. En un monte, con la primera luz de amanecer, sin frontal (novatadas) y… la sensación final fue increíble. Como que había derrotado al más poderoso de los Gormittis cuando realmente lo único que había hecho era correr por un lugar donde ningún animal iba a tenerlos como para enfrentarse (jabalís aparte, que por la zona los había pero no son tan difíciles de esquivar). Que me enrollo: dominar los miedos. Qué importante.

    Ea, que sigas saliendo de noche. Mejor eso que ir al bar 😉

    • Raúl S. Lara (KbraloK) dice:

      Las Nocturnas son imprescindibles para los que nos gusta correr durante horas y horas. Y entrenar de vez en cuando en soledad para vencer tus miedos es totalmente necesario. En muchos Ultras te encontrarás así, solo, de noche. Y no vale sentarse a llorar 😉

  2. Juan dice:

    La verdad es que le echas un par de huevos, yo para hacer eso tendría que tener dominados los senderos y caminos de la sierra de noche, La verdad es que en Guadarrama hay un huevo de sitios para entrenar que resultan muy cómodos para hacer recorridos, sólo me falta llegar a ellos desde Madrid… 🙂

    • Raúl S. Lara (KbraloK) dice:

      No creo que sea cuestión de huevos. La primera salida nocturna en solitario puede que si. El resto es cuestión de ir entrenando también tu mente. Ya llevo muchos entrenos por la noche en total soledad, algunos incluso durmiendo arriba. Y llega un momento que los disfrutas muchísimo. Anímate!

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